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Este es un lugar en cual los hombres y mujeres de orientación política, podrán conocer mi sentido de lucha por una patria mejor y un porvenir más promisorio para nuestros Niños. Como político, hice lo que quizás pocos han hecho para su patria y su partido. Fui el hombre que 1978, desde el centro de información de la 30 marzo, intercepto todas las llamas del Palacio de Gobierno donde estaba Balaguer, y termino con darle el primer golpe de estado telefónico en América Latina. Sacando a

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PARTIDO DE LA DICTADURA DOMINICANA-2

*EL AUTOR ES comunicador e historiador. Reside en Santo Domingo.

¿Vivimos en dictadura?

Algunos dominicanos  consideran exagerado calificar el régimen vigente como una dictadura.  No les basta con los subterfugios y vicios  durante los procesos electorales, la degeneración institucional, el culto a  la personalidad,  la impunidad ante  violaciones flagrantes de derechos humanos y constitucionales, prevaricación  generalizada y  serie de leyes que se  violan impunemente.

Lo categórico es que muy  pocos creen que vivimos en un sistema democrático mínimamente aceptable. En  el aspecto económico, sólo el 9% de los dominicanos cree que se gobierna para  el bien del pueblo, de acuerdo al informe latinobarómetro del 2011. 

A pesar de los prolongados  168 años de vida republicana, aún damos tumbos en busca de un proyecto  nacional y un Estado con instituciones más determinantes que la autoridad de  turno.  Los recursos públicos  constituyen  la vía más expedita de  repetirse en el poder, mediante asistencialismo, monumentalismo, maromas  electorales, propaganda y prevaricación. Así también se construyen aún los  liderazgos y dinastías dominantes.

Es  más, es preciso que  Vargas Llosa analice el caso criollo, para  ver si encuentra un calificativo adecuado ante tanta incertidumbre para categorizar  un régimen donde los ciudadanos toleran “el barrilito”.

Particularidad de cada  dictadura

La taxonomía de las  dictaduras o regímenes parecidos será siempre un asunto complejo, porque cada  una de ellas  tiene perfil propio, como  todos los fenómenos sociales.

Javier Tusell cuando escribió  en 1988  “Dictadura de Franco”   demostró, entre otras cosas que, el falangismo español fue muy  diferente al facismo italiano.

En nuestra historia, por  ejemplo, sólo Lilís y Trujillo establecieron regímenes totalitarios en  sentido estricto. Las pugnas montoneras Santana-Báez (1844-1864) no dieron  cabida a tal monopolio. Adicionalmente, Trujillo fue el único dictador  dominicano, quien  conformara un  régimen de  partido único, el Partido Dominicano.

Balaguer fue la metamorfosis  por antonomasia de las dictaduras, el eslabón más extraordinario de las  dictaduras dominicanas del siglo XX.  Sirvió  de ideólogo y títere durante la era de Trujillo, logró el reagrupamiento de  la oligarquía y la continuidad de un estado neotrujillista durante el periodo  (1961-1996) y como si fuera poco,  formó el llamado Frente Patriótico, el cual garantizó que “todo cambiara” para que  siguiera igual, bajo el nuevo liderazgo de Leonel Fernández.

El rasgo de la dictadura de  Trujillo  que más llamó la atención de  José Almoina fue la cleptocracia, es decir el desarrollo empresarial  fundamentado en el poder gubernamental.

El libro del gallego,  Una Satrapía en el Caribe, fundamentado en  su experiencia como secretario particular de Trujillo, pone énfasis en la  descripción de cómo surgió cada uno de los emporios empresariales de Trujillo  y sus “hombres de paja”, como llama Almoina a los testaferros.

Este hombre dual, realizó la caracterización  mejor fundamentada del régimen de Trujillo, la cual destaca sus mecanismos de  dominio, tales como controles   institucionales, medios de comunicación y monopolios empresariales.  Decía Almoina que a Trujillo le servía hasta “Dios, Colón y el merengue”.

Esos emporios empresariales  cleptocráticos se desmantelaron mediante la ley 5785-62, sobre confiscación  de bienes de Trujillo y familiares, excepto algunos de ellos manejados por  “hombres de paja”.

Dictadura en tiempo real

La debacle del PRSC y una  eventual crisis en el PRD, si perdiera las elecciones debido a la traición de  Miguel Vargas o por fraude, es un contexto que abona la tendencia hacia un  partido, sino único, absolutamente predominante.

En ese caso, existiría una especie de  “dictadura reformista socio democratizada repartidora distribuidora”,  pero dictadura, al fin y al cabo. ¿Quién  sabe si a las elecciones del futuro asistieran dos partidos?: El PLD y el  Partido Leonelista Dominicano, tal como sucediera el 16 de mayo de 1942.

Pero nuestra “farsa  izquierda”, como diría JI Jimenes Grullón, no se da por enterada de este  proceso,  en el cual los dolores de  carencia democrática ya se palian con dosis de propaganda y repartidera de  los subsidios de la Junta Central Electoral.

Algunos rasgos del actual régimen no distan  mucho del sentido cleptocrático de Trujillo, es decir del auspicio de  empresas fundamentadas en la influencia de mecanismos estatales.

El tráfico de influencias y  abuso de poder con fines de negocios, ahora no se concentra en una sola  persona, sino que es difusa y distribuida. Más,  su impacto socio-económico y político es  similar, porque como Trujillo, tiene un gran sentido de su misión política y  la continuidad de su dominio. 

Otros rasgos propios de las  dictaduras están ahí, campantes. Si hubo culto a la personalidad de Trujillo,  ahora también lo hay a favor de Leonel. Si no está convencido, espere el  libro “Leonel como paradigma” o  asista a la próxima feria del libro.

Si hubo control cuasi  absoluto de medios de comunicación en el trujillismo, tal como lo describen  Almoina y Jesús de Galíndez, ahora por lo menos el gobierno controla la gran  mayoría de los mismos, los de Baninter inclusive.

Si hubo un Instituto Trujilloniano  en aquella era, para control del pensamiento, ahora existe una Fundación  Global con los mismos propósitos.

La influencia de Trujillo  sobre la política haitiana es proverbial e histórica, tal como la describe  Bernardo vega en su libro “La agresión  contra Lescot”. Cualquier similitud con los rumores sobre las incidencias  de Félix Bautista en el financiamiento de la campaña de Martelly es pura  coincidencia.

Les regalo el libro “Meditaciones morales”, un encargo  literario de la primera dama María Martínez de Trujillo, para que cada quien  confirme si el programa moralista vigente “Bien por ti”, de la primera dama Margarita, no es un simple  plagio de aquel. (http://bonoc.files.wordpress.com/2011/04/mmorales2.pdf  )

Conclusiones

El perfil constitucional  santanista, el que concede poderes cuasi absolutos al presidente de turno aún  prevalece.

Durante el periodo 1844-2012  sucedieron  38 reformas e incontables  inobservancias constitucionales. Seis   presidentes continuistas y sus títeres abarcaron 105 de 168 de vida  republicana.

Por eso, aún damos tumbos en  busca de un proyecto nacional y un Estado con instituciones más determinantes  que la autoridad de turno.

El próximo presidente  recibirá un Estado en plena debacle institucional, en la cual un ex  presidente controlaría casi todos los poderes formales y fácticos.

De ello se infiere que  transcurre un régimen dictatorial, con las debidas inconsecuencias de los  sectores liberales.

Cada tipo de gobierno tiene sus propias particularidades.

Sin embargo, las similitudes del  régimen actual con respecto al trujillismo son evidentes. Se manifiestan en  la persistencia de la cleptocracia y diversos controles de poder propios de  aquella Era.

Entre esos resaltan: los controles    institucional, medios de comunicación  tradicionales, del desarrollo del pensamiento, en la sistematización de la  propaganda, entre otros.

Los sectores liberales y de  izquierda son inconsecuentes con esta coyuntura.

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